El final de una serie de televisión, todo un dilema

El verano en lo que a ficción se refiere ha estado marcado principalmente por la emisión de la séptima temporada de Juego de Tronos y por la entrega de los Premios Emmy, durante el pasado mes de septiembre. La temporada siete de Juego de Tronos ha sido sin duda el evento más esperado de toda la temporada, por encima de la temporada 3 de Narcos, la segunda de Stranger Things que llega a finales de octubre, la quinta de House of Cards o la octava de The Walking Dead.

Tras esta séptima temporada, los fans esperan con ansias la octava temporada, que será la que ponga punto final a la serie, pero todo hace prever que no se emitirá hasta el año 2019. Con miles de teorías circulando por la red sobre el posible final, la grabación de finales alternativos y el temor a que se filtren spoilers e incluso episodios una vez que ya estén grabados, nos preguntamos ahora, ¿cómo debería finalizar Juego de Tronos para que el final esté a la altura de toda la serie?

A continuación os mostramos algunos ejemplos de buenos finales y otros que no lo fueron tanto, porque no siempre es fácil poner punto y final a una serie de televisión.

Los buenos finales

Aunque las sitcoms pueden parecer series de menor complejidad, hacer reir y cautivar a millones de espectadores no es nada fácil. Si podemos destacar una sitcom por encima de todas esa es Friends. El final de esta serie estuvo a la altura de lo que realmente se merecía, una escena final en la que los seis protagonistas van abandonando el piso en el que han vivido cientos de aventuras y van dejando las copias de las llaves que nunca usaron porque siempre estaba abierto para todos. En el plano final de la serie podemos ver la puerta violeta con el marco amarillo, plano con el que miles de seguidores soltaron alguna lagrimilla. Un final perfecto para esta sitcom.

Otra de las mejores series de la historia es sin duda Breaking Bad, y lo es también por su honesto y magnífico final. El protagonista, Walter White, aunque se convirtiera en el peor narcotraficante del estado, nunca dejó de tener su particular sentido de la justicia y la bondad, y para ello, antes de su muerte en el laboratorio de drogas, dejó solucionado todo lo que debía hacer, mantener a su familia sana y salva y librar de la muerte a su compañero y amigo Jesse Pinkman.

Una de las claves para que un final sea exitoso es que mantenga para siempre esa expectación en la audiencia, y eso es lo que consigue el final de Los Soprano. En él se ve como Tony Soprano, el gangster, espera la llegada de su familia a la puerta de un restaurante. En la “jukebox” ekuge “Don’t stop believin”, un tema que habla de desconocidos, que es justo lo que es él para su familia. En el plano final suena un último “don’t stop” y la serie se va a negro, haciéndonos dudar para siempre si Tony Soprano era más gangster o padre. Un final casi inmejorable.

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Los peores finales

Si hablábamos anteriormente de que Friends consiguió con su final mantener el nivel de calidad de la serie, no podemos decir lo mismo de Cómo conocí a vuestra madre. La serie que “sustituyó” de algún modo a Friends por su temática (grupo de amigos en Nueva York), finalizó con Robin y Ted acabando juntos, algo que era muy previsible, pero para eso, ¿por qué alargar la serie nueve temporadas y no se conoce el rostro de la madre de los hijos de Ted hasta la octava temporada? Otro elemento que no gustó, esa trompa azul del primer episodio que se repite en el último.

Ponerle punto y final a una serie nunca es fácil, y si no, que le pregunten a los guionistas de Perdidos. Aunque sigue siendo considerada como una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, los guionistas nunca tuvieron claro el desenlace y optaron por dividir a la audiencia al añadir un significado espiritual a esta historia de ciencia ficción. La particularidad de Perdidos es que no fue un mal final, un final catastrófico, sino que simplemente fue un final que no estuvo a la altura de la serie. Perdidos no estaba preparada para el éxito que tuvo y para llegar donde llegó, y plantear un final en esas condiciones, no siempre es fácil.

Y un último ejemplo de final malo, o al menos no a la altura de toda la serie, es el de Prison Break. Con unas primeras temporadas apasionantes y con mucha intriga, los protagonistas acaban por escaparse de otra cárcel, pero esta vez sin tatuajes ni nada que les ayudase. El final fue tan malo que hasta los propios creadores han resucitado a su protagonista para reeditar la serie. Gustó tan poco su final, con la tumba de Michael Scofield, que los creadores hicieron un capítulo extra de hora y media para rellenar algunos agujeros de guión.